Funcionamiento humano

La Programación Neurolingüística (PNL) estudia la estructura profunda de la experiencia subjetiva y modifica en corto plazo las conductas disfuncionales que nos hacen llevar una vida llena de limitaciones.

Desde que nacemos nos vinculamos —negativamente— a sensaciones a través de una estructura neurológica formada por los cinco sentidos, nuestro cerebro codifica esa información y la almacena haciéndonos actuar, pensar y ser quienes somos.


Lamentablemente, el cerebro no discrimina entre una buena o mala experiencia y al igual que una computadora al más mínimo roce con una tecla aparece —en la adultez— la información guardada desde la infancia. Estas teclas en PNL las llamamos anclas y son gatilladores de sensaciones y emociones almacenadas que pueden ser: alegría, felicidad, seguridad pero también fobias, crisis de pánico, ira, inseguridad, tristeza, entre otras.

Cuando somos adultos continuamos con la misma estructura y hoy a través de la PNL podemos desvincularnos y sentirnos libres de aquellas experiencias que dañan y limitan nuestra vida. Hay personas que han vivido durante años con un recuerdo traumático que los atormenta y los desequilibra emocionalmente hasta llegar a la depresión. Otros viven con traumas o fobias que no les permiten ser libres. Estos estados internos que viajan a través de la estructura neurológica son completamente inconscientes; por tanto, al cambiar esta estructura se crean nuevas respuestas conductuales en el sistema nervioso, por tanto, al momento que el estímulo del medio ambiente gatille reacciones —archivadas— estas habrán sido modificadas con PNL y la respuesta física y mental no será la misma.

En el texto de practitioner del Consorcio Internacional de PNL se explica lo siguiente: “La neuronas están enviando constantemente mensajes electroquímicos de un lado a otro a través de caminos neurales, tal cual se produce el tráfico en un camino transitado.

Esta neuro-asociación es una realidad biológica, eso explica que cuando hacemos algo por primera vez creamos una conexión física, un diminuto hilo neural que en el futuro nos permitirá volver a acceder a esa emoción o comportamiento. Entonces, cada vez que fortalecemos o repetimos la misma conducta esta conexión se fortalece y con el tiempo nuestro sistema la adopta en forma automática, se gatilla el aprendizaje almacenado”.

Si un día vivimos una experiencia negativa que nos provocó inseguridad y con el tiempo vivimos algo similar se irán añadiendo cada vez más hilos neurales hasta que se crea una línea troncal que crece a pasos agigantados y se transforma en un círculo vicioso que puede terminar por limitar nuestra vida.

Por ejemplo, una persona que ha tenido una relación sentimental que no dio resultado la primera vez, luego conoce otra persona y tampoco resulta, por tercera vez construye una relación amorosa y le pasa lo mismo. Ese individuo al término de cada relación asocia a través de su estructura neurológica —formada por los cinco sentidos— culpa, inseguridad, autoestima baja y sugestión; pensará y se convencerá que siempre le pasará lo mismo y es así como termina por deprimirse, de lo contrario al iniciar otro compromiso comete errores producto de sus propios miedos.

El cerebro recibe estas órdenes y se queda con ese mensaje, por tanto, cada vez que esa persona vive la misma experiencia está atemorizada, insegura y con pánico a que nuevamente no resulte. Lo mismo ocurre en alguien que sufrió un episodio de pánico escénico, claustrofobia, o crisis de pánico, siempre hubo una primera experiencia que gatilla el resto.

Es importante tener en cuenta la lingüística, pues, el cerebro absorbe y luego manifiesta nuestras vivencias a través del lenguaje. El lenguaje construye realidades y por eso es fundamental tomar conciencia de como estamos procesando nuestras experiencias internas, cómo es nuestro proceso cerebral al momento de actuar, es decir, todos tenemos una estrategia para ser quienes somos, todos pensamos y actuamos de distinta manera y muchas veces esas estrategias están erradas. El problema se suscita cuando todo lo que somos, con nuestra identidad, creencias, valores y principios lo manifestamos a través de palabras equivocadas. Muchas veces esa conducta nos hace dañar a otros inconscientemente. La PNL nos ayuda a tomar conciencia de como funcionamos y así hacernos responsables de nuestro lenguaje verbal y no verbal.

La PNL modifica y modela estas conductas disfuncionales a través de técnicas, hay muchos quienes definen esta disciplina como mágica debido a lo efectivo y rápido de su efecto. Hay pacientes que llevan años con psicólogos y medicamentos y al experimentar terapia con programación neurolingüística e hipnosis realmente han cambiado el rumbo de su vida.


Un lugar ideal para mejorar su vida con terapias de PNL e Hipnosis es el Instituto Internacional Círculo Aleph. En Chile, llame al 2-835 2306. Círculo Aleph cuenta con un equipo experimentado en mejorar la calidad de vida de una persona desde 1972.

Para cursos de PNL, aquí.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Terapias rápidas en Santiago


Centro de Terapias de Círculo Aleph. www.terapiasensantiago.cl
whatsapp: +56 99696 0863