El Discurso del Rey

El Discurso de Rey ha ganado entre otros, el Oscar como mejor película del 2010.

La manera como el director (Tom Hooper) nos presenta la historia nos permite entrar en la intimidad de los pensamientos y sentimientos del personaje principal. Con la cámara vamos tras de él sintiendo alrededor nuestro las reacciones y emociones de quienes le rodean y vivimos sus propias respuestas a ellas.

Esta historia real, doblemente real por lo de la realeza y por lo verdadera, deja muchas ideas para reflexionar. La tartamudez del Duque de York y luego Rey Jorge VI no pudo ser curada por los métodos tradicionales ni por los acreditados expertos.


 Sí lo hizo una persona sin título que supo dar con las claves necesarias. Esto es lo que más importa.

¡Cuánta gente llena de títulos no hace más que seguir un camino establecido y rígido! La mejor manera de saber si un postre sabe agradable, es probarlo. Y cuando vemos los resultados en nosotros y en otras personas, es un buen indicio que vamos por buen camino.

La persona que tartamudea debe resolver dos situaciones. Una de ellas está relacionada con el deterioro de su personalidad: inseguridad, timidez, falta de roce social, baja autoestima, mala imagen de sí mismo y pánico escénico. El otro tema tiene relación con la reacción automática e instintiva de los músculos que afectan a la fonación y que provocan espasmos y contracciones involuntarias.

El especialista saca adelante al rey, y muy especialmente, en el discurso fundamental que debió dar a Inglaterra y sus posesiones en los momentos en que se arenga al pueblo a luchar contra la dominación de Hitler. Lo logra resolviendo el primer aspecto que enuncio: crea una relación de amistad, un clima de confianza y de apoyo constante, que le permite a Jorge VI ir restableciendo la confianza y seguridad en sí mismo.

No puede ser un proceso instantáneo tal como se muestra en la película. Toma tiempo, a veces años.

También aborda las contracciones musculares mediante ejercicios que aún, con distintos nombres, siguen aplicándose hoy sin grandes variaciones. No obstante, dado que estos hechos ocurrieron en la década de los 40 del siglo pasado, no pudo avanzar más rápido por falta de conocimientos. Si la dificultad para hablar se produce por espasmos y contracciones inconscientes, es al inconsciente precisamente donde hay que llegar, cambiando las reacciones y respuestas a los distintos estímulos.

Este elemento está presente en mis grabaciones de Autohipnosis para superar la tartamudez y a ello se debe que sea una ayuda fundamental a miles de personas de habla hispana de todo el mundo. El sistema permite, en cada sesión, enviar un nuevo programa a la mente inconsciente y subconsciente, reemplazando los automatismos anteriores. Se restablece así la condición natural. Porque, tal como le hace ver el fonoaudiólogo Lionel Logue a Jorge VI, aunque no lo recuerde, él no nació tartamudo. Así se lo confirmó la familia. Hasta los 4 años no tartamudeaba y probablemente la fría y dura formación que recibió, además de forzarle a usar su mano derecha siendo zurdo, le provocó constantes tensiones que lo condujo a respuestas estresantes de sus músculos.

Además, las sesiones de autohipnosis permiten recuperar en un tiempo mucho más reducido la confianza, seguridad en sí mismo y la autoimagen. Facilita redescubrirse como ser social y sentir que, como toda persona, ha nacido como ser social, perfectamente capaz para relacionarse con otras personas, hablando y pensando con fluidez.

Si el Sr. Logue hubiera contado con mis grabaciones, todo el proceso habría sido mucho más rápido y mucho más exitoso. Quien haya visto o vea la película, podrá llegar por sí mismo a estas conclusiones.

Sergio Valdivia

Si necesita saber más de la grabación “Poder Mental para la Tartamudez” y sobre otras grabaciones que le ayudarán a una vida mejor, pulse este enlace: www.portaldehipnosis.com/mas/tartamudez.htm

Breve descripción

A la muerte de su padre, el rey Jorge V (Michael Gambon), y tras la escandalosa abdicación del rey Eduardo VIII (Guy Pearce), Bertie (Colin Firth), afectado desde siempre de un angustioso tartamudeo, asciende de pronto al trono como Jorge VI de Inglaterra. Su país se encuentra al borde de la guerra y necesita desesperadamente un líder, por lo que su esposa Isabel, la futura reina madre, le pone en contacto con un excéntrico logopeda (fonoaudiólogo) llamado Lionel Logue (Geoffrey Rush). A pesar del choque inicial, los dos se sumergen de lleno en una terapia poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo inquebrantable. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill (Timothy Spall, el rey supera su afección y pronuncia un discurso radiofónico que inspirará a su pueblo y lo unirá en la batalla. “El discurso del rey”, basada en la historia real del rey Jorge VI, describe el camino del monarca en busca de su voz y su autoridad.

Sin duda una causa importante para el gran éxito de este film ha sido la magnífica interpretación del británico Colin Firth en el papel de un rey que de repente se encuentra ante el reto de ser un monarca inesperado y además tener que vencer un tremendo problema de comunicación para alguien de cuyas palabras se espera aliento e inspiración en toda una nación.

El discurso del Rey destaca por infinidad de cosas. En primer lugar, por ser un drama épico elaborado a partir de la superación de un tartamudeo. En segundo, porque debería reportarle a Colin Firth el Oscar que no pudo llevarse el año pasado por la inferior Un hombre soltero. Y finalmente y más importante, porque nos recuerda que la confección de un guión sólido, capaz de aunar comedia, drama e historia con viveza y eficacia, todavía da lugar a películas perfectas.

El discurso del Rey hace gala de la característica sobriedad del mejor cine inglés, pero Tom Hooper ha rehusado hacer una película meramente académica o televisiva. Conserva el gusto por las fenomenales actuaciones (de todo su elenco, sin excepción), el afilado y juguetón sentido del humor típicamente británico, así como una estructura sencillamente perfecta, capaz de profundizar a la vez en los recodos más íntimos y en los más épicos del relato. Pero la agilidad y dinamismo de su puesta en escena y la mencionada facilidad con la que el guión y la dirección matizan apuntes sociales, históricos y emotivos, y en definitiva, la pasión que desprende el relato, asemejan más la película a un conmovedor drama épico y de acción norteamericano. El discurso del Rey es una película que encuentra su gancho en la química entre dos personajes antagónicos destinados a forjar la mayor de las amistades.

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